La primera vez que entré en el centro
La primera vez que entré en el centro, me sorprendió por lo bonito y diferente que era. Nada clínico, todo cálido, íntimo, como si entrases en una zona solo para ti. En aquel momento, venía de una ruptura difícil y arrastraba una autoestima por los suelos. Con Marina trabajamos desde ahí, desde la aceptación, desde lo real. Me costó mucho al principio, pero lo que he aprendido en estos meses me acompaña cada día. Sé que hay un equipo detrás, bien coordinado, y se nota. Lo sentí desde la primera sesión.







