Respaldo básico en el recaudo, pero el propietario asume casi todo el riesgo
Le doy 2 de 5 estrellas porque, aunque la inmobiliaria cumple con la función básica de promocionar el inmueble y transferir el arriendo mensual mientras esté ocupado, las condiciones comerciales dejan al propietario en un desamparo casi total ante problemas graves. Si el inquilino incumple y se niega a entregar el inmueble, la agencia no asume el proceso judicial; simplemente se desentiende trasladándole el caso al dueño para que este busque y pague su propio abogado. Además, se lavan las manos ante cualquier daño o robo en el inventario bajo el argumento de que no ofrecen amparo integral. Por si fuera poco, imponen restricciones injustas, como cobrar una comisión del 3% si el dueño le vende el inmueble al inquilino incluso después de terminar la relación comercial, o exigir la multa de un canon completo si el propietario decide cambiar de administración. Es una opción aceptable si el inquilino nunca falla, pero si surgen complicaciones legales o materiales, el propietario queda prácticamente solo.



