La ratonera llamada Capital Cell: Fácil entrar, imposible salir
Invertir en Capital Cell es una experiencia engañosa. Te venden una digitalización moderna para captar tu capital (donde basta el clic de una transferencia bancaria), pero para vender, te arrastran a una burocracia del siglo XIX que hace que tu inversión sea, en la práctica, ilíquida. Su supuesto "mercado secundario" es un simple tablón de anuncios inútil que te deja solo. La única ayuda que te dan si alguien se interesa por tus participaciones, es un mail que te informa que debes buscarte notarios, gestionar certificados con la empresa y lidiar con derechos de preferencia de socios que ni conoces ni tienes forma de contactar. Es inadmisible que para meter dinero no pidan nada y para vender una cantidad ridícula te exijan trámites que cuestan más tiempo y dinero que la propia inversión. Una ratonera en toda regla. No hubiera puesto un céntimo de haber sabido esto.








