Una vergüenza de empresa para las auxiliares
Trabajar como auxiliar aquí es sinónimo de explotación y precariedad. Nos pagan tarde, no cubren desplazamientos ni guantes, y los finiquitos los retrasan hasta que los reclamas una y otra vez.
La empresa cobra puntual a los usuarios, pero trata a las trabajadoras como si fuéramos prescindibles. No hay apoyo, solo exigencias y control. La gerente es altiva y soberbia, aunque de cara al exterior todo parezca perfecto.
Y para colmo, piden reseñas positivas a usuarios y trabajadoras solo para subir puntos, mientras el personal está quemado y maltratado. Lo llaman intervención social, pero es puro negocio a costa de nuestra salud.



