Relato de nuestra experiencia con…
Relato de nuestra experiencia con Quantica
En el verano de 2023, un grupo de vecinos decidimos ponernos de acuerdo para instalar placas solares en nuestra comunidad. Tras valorar varias opciones, nos decantamos por la propuesta de Quantica.
Firmamos el contrato en noviembre de 2023 y entregamos toda la documentación que se nos fue solicitando. En ese momento advertimos a la empresa de que la subvención municipal finalizaba a finales de año. A pesar de ello, no gestionaron la solicitud a tiempo y perdimos dicha ayuda, alegando como excusa que “no había tiempo”, cuando desde la entrega de la documentación hasta el 31 de diciembre había más de un mes.
En el momento de la firma se nos aseguró que la instalación estaría realizada en un plazo inferior a seis meses. Sin embargo, pasados varios meses, un técnico nos informó de que el cableado se instalaría por la fachada del edificio. Nos negamos rotundamente, ya que el inmueble dispone de armarios interiores destinados precisamente al paso del cableado. Tras intentar convencernos de realizar la instalación exterior —claramente más sencilla y económica para la empresa—, finalmente aceptaron hacerlo por los armarios. Esta situación supuso un retraso adicional de más de cuatro meses.
Durante este tiempo realizamos innumerables llamadas y contactamos con múltiples interlocutores (llegamos a tener más de cinco números de teléfono distintos), ya que el plazo acordado se había superado con creces. En noviembre de 2024, un año después de la firma del contrato, uno de los vecinos decidió que no quería continuar con la instalación debido a la falta de confianza en la empresa. Al comunicarlo a Quantica, le indicaron que, si se retiraba, el resto de vecinos debía asumir su parte del presupuesto. Para no perjudicar al grupo, finalmente desistió y continuó adelante.
En los meses de noviembre y diciembre de 2024, ante nuestra insistencia en obtener explicaciones por la demora, la empresa atribuyó los retrasos al ayuntamiento y nos solicitó de nuevo toda la documentación que ya habíamos entregado un año antes. Aunque nos pareció completamente inaceptable, decidimos darles un último voto de confianza y volvimos a entregar toda la documentación. Como justificación de la tardanza, su respuesta recurrente fue el refrán: “Quien espera lo mucho, espera lo poco”, repetido por varios empleados.
En febrero de 2025 nos comunicaron que todo estaba listo para iniciar la instalación a principios de marzo. Días después nos indicaron que se retrasaría a finales de mes por problemas con la grúa. Finalmente, el 19 de marzo se presentaron en el edificio, instalaron la grúa y, para nuestra sorpresa, acudió la policía porque no tenían los permisos en regla, viéndose obligados a marcharse sin realizar ningún trabajo.
Ante esta situación, decidimos rescindir definitivamente el contrato. Al comunicarlo a la empresa, nos llamaron días después, no para confirmar la rescisión, sino para indicarnos que los problemas con la grúa ya estaban solucionados. Nuestra decisión, no obstante, era firme: habían sido demasiados incumplimientos y la confianza estaba completamente perdida.
Contratamos a un abogado para reclamar la devolución del dinero. La empresa accedió a rescindir el contrato, pero se negó a devolver el importe íntegro, reteniendo 1.300 € en concepto de “trabajos realizados”. Consideramos esta decisión un absoluto despropósito, ya que la instalación nunca llegó a ejecutarse.
El resultado final para nosotros ha sido una experiencia profundamente negativa: meses de incertidumbre, frustración e impotencia que no han servido para nada. Hemos perdido 1.300 €, más de 900 € en tasas de licencias y 350 € en honorarios de abogado, lo que supone aproximadamente 700 € por vecino. Para la empresa, en cambio, estos 1.300 € han sido un beneficio sin haber realizado la instalación.
Por todo ello, no recomendaría en ningún caso trabajar con esta empresa. Nuestra experiencia demuestra que no son fiables.
March 19, 2025
Unprompted review